18.06.2015

Foto del Año de Fotoprensa 2015 retrata el conflicto estudiantil

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DiegoFigueroa1




Diego Figueroa, fotógrafo profesional independiente de 21 años, fue reconocido con el premio a la Foto del Año en la edición 2015 de Fotoprensa, que actualmente está en exposición en Espacio Fundación Telefónica hasta el 26 de julio.
Esta potente imagen recibió además el Primer Lugar en la categoría Prensa Individual.

En la imagen se retrata a un estudiante que escapa del gas lacrimógeno y del agua lanzados por Fuerzas Especiales en las puertas del Liceo de Aplicación, en medio de la manifestación estudiantil convocada por la Confech, Aces y Cones, a la cual asistieron alrededor de 100.000 personas, según las cifras de dichas organizaciones.

Diego Figueroa tiene cinco años de trayectoria como fotógrafo. Actualmente es parte del colectivo Migrar Photo, junto a un grupo de profesionales con los que ha desarrollado una serie de muestras, talleres y exposiciones. Este proyecto está enfocado en reposicionar al Fotoperiodismo como herramienta esencial en las comunicaciones

En 2013 se tituló en Fotografía Periodística en el Instituto Profesional Arcos, luego de haber estudiado Fotografía Profesional durante 1 año en el mismo Instituto. Luego realizó su práctica profesional en el diario La Segunda como reportero gráfico.

En 2011 el reconocido sitio de internet FStoppers seleccionó una de sus fotografías de las protestas estudiantiles dentro de las “15 mejores fotografías de revoluciones alrededor del mundo”.
En 2014 obtuvo una Mención Honrosa en la categoría “Cultura y Espectáculos” del 36ª Salón Nacional de Fotoperiodismo.

Actualmente colabora como fotógrafo en la revista digital de música Melómanos Magazine y es miembro de Ediciones Cultivar, una editorial independiente enfocada en colectivizar la literatura crítica bajo la autogestión.
Además, mantiene un constante movimiento laboral como freelance y desarrollando un permanente trabajo autoral fotográfico.

Respecto a la imagen, Diego comentó: “Creo que esta fotografía es transversal a cualquier época y contexto sociopolítico. Estamos ante un escenario en el que tenemos una gran tarea como comunicadores, fotógrafos y periodistas, frente a esa población “enajenada” y acomodada.
Es paradójico todo lo que ocurre alrededor. Mientras sucede esta escena, que para mí es casi como un cuadro, un óleo hecho a mano, que congela el momento y que parece ser, casi, una película en cámara lenta.
Es el retrato de la violencia, de la desigualdad, de la represión, del descriterio, del gas lacrimógeno, de agua con químicos y “tanques”, porque eso parecen los vehículos policiales reprimiendo a los estudiantes.
Tampoco creo que hay que hacerle un monumento al “estudiante encapuchado”, pero cuando estás ahí en la calle y ves a todos esos señores de verde con su armadura y sus robots, dispuestos a todo con tal de saciar su sed de “venganza”, cualquier persona con las ideas bien claras, tomaría una piedra y la lanzaría.
Es complicado ver eso, Carabineros, personas adultas, que supuestamente tienen un criterio formado, jugando a la guerra con niños. Los chicos saben a lo que van y creo que los atrae pelear contra Fuerzas Especiales, atrincherados en sus colegios, un lugar que conocen, y donde pueden esconderse y resguardarse, lanzar piedras, sillas, molotov. Pero si lo ves fríamente, es eso, adultos jugando a la guerra con niños”.

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