14.04.2015

Patricia Schüler: “Catauria”

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Patricia Schüler

Nací en Valdivia, región de Los Ríos, aunque mi vida escolar fue en el colegio Alemán de Concepción. Los veranos los pasé siempre en Valdivia, donde me iba al campo, lugar que sólo se llega por lancha, adentrándose por el río Cruces. Toda esa flora y fauna nativa es la que me inspira constantemente al realizar mis obras. Mis inicios empiezan ya en el colegio con la asignatura de artes plásticas, en la que siempre me destaqué, aunque mi sueño era estudiar arquitectura. Me fui a vivir al extranjero (EE.UU.), donde aparte de aprender inglés estuve en diferentes talleres de arte. También me casé y formé una familia.

En 1999 volví a Santiago y empecé a dar clases de Repujados en Metales en colegios y a particulares, hasta el día de hoy. Luego, al trabajar con niños, me di cuenta de la necesidad de estudiar Arte Terapia, estudio que duró 2 años y cuya práctica de más de un año la realicé en la escuela adosada al Hospital Sótero del Río.

En 2002, hago mis primeras exposiciones y con el fin de seguir mis estudios en Artes Visuales entro a la Universidad Católica a perfeccionarme en la técnica del grabado. Al terminar mis estudios entro a trabajar y a seguir aprendiendo técnicas nuevas, como el fotograbado en el taller de grabado y gráfica Taller K (Klaudio Vidal).

Trabajo prácticamente con todas las técnicas del grabado, pero me gustan más las de Hayter, huecograbado y xilografia.

Ya en el Taller K y con la Universidad Católica empiezo a exponer mis obras en forma colectiva e individual, en distintas salas de exposiciones en regiones y también tuve la oportunidad de participar en concursos y exponer en Argentina, Brasil, Alemania. Fue muy interesante exponer en la Bienal de Buenos Aires (2014) y quedar con mención honrosa, también me enorgullece tener dos grabados en una prestigiosa universidad en Turquía y haber expuesto en Croacia en los World Art Games.

Experiencia con Fundación Chilenter

Mi fundamento principal y desafío fue poder expresarme a través del reciclado y poder realizar una obra con residuos tecnológicos, que además tenga que ver con mi obra personal que realizo como grabadora.

En mi caso particular, también reciclé un tronco del sur que tiene más 100 años de edad. Por otro lado, me entusiasmó muchísimo ser parte de otra obra que irá en beneficio de todo Chile, que es poder apoyar con la venta de las esculturas hechas con los residuos tecnológicos más contaminantes que no podemos reutilizar.

Además, quise que mi escultura fuera educativa y pudiera mostrar tanto a niños, adultos y artistas que podemos trabajar con desechos sin ser expertos, como yo, que también trabajo en otras áreas de las artes visuales.

Cuando llegué a la Fundación Chilenter a buscar el reciclaje tecnológico me encontré con muchas placas madres de los computadores en diferentes tonos metálicos, verdes, azules, plateados y en cobre. Estos me inspiraron en el resultado de mi obra.

La obra: Catauria
Patricia Schuler-Catauria_edited

Los colores de las placas madres me hicieron recordar mi niñez, cuando me dedicaba a observar a un escarabajo chileno, que tiene colores metálicos y que, dependiendo de la luz, esta gama de colores se acentúa más. Por lo tanto, ahí empieza mi desafío de cómo iba a armar este escarabajo con los materiales encontrados.

Esta obra se llama Catauria, nombre que le damos en el sur de Chile a esta especie. También lo conocemos como ciervo volante, o cantabria (Chiasognathus Grantii) y vive en troncos viejos. Por esto, quise también aprovechar de colocar la Catauria sobre un tronco viejo que reciclé de los campos del sur, de donde proviene este escarabajo más grande de Chile.

Tardé más de un mes trabajando diariamente, ya que también me llevó mucho tiempo limpiar el tronco. Mi familia me dio ideas, fue casi como ir armando un rompecabezas. Quise que el resultado final se asemejara lo más posible al insecto, porque además me di cuenta que muy poca gente sabía de su existencia, siendo algo tan magnífico de conocer.

Ojalá que a través de mi obra se haya producido interés por conocerlo y los que no sabían de su existencia poder reconocerlo en la escultura y dejar el registro de este magnífico macho volador, que vive en nuestros bosques nativos.

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