13.04.2015

Teresa Ortúzar: “Para el norte, para el sur”

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Teresa Ortúzar

Nací en Santiago, región Metropolitana. Comencé mi labor como artista en el Instituto de Arte Contemporáneo, que era la alternativa menos valorada para estudiar en ese momento (1975), pero lo hice igual. Ahí fui formada en libertad y curiosidad investigativa. Además de la pintura, con los años aprendí a usar diversas técnicas y materiales, tratando de explotarlos en su totalidad, tales como la resina, polímeros y madera.

Mi obra la he mostrado en diversos países europeos, como Bélgica y Luxemburgo. En América, he exhibido mi trabajo en Panamá, México, Argentina, Perú y Estados Unidos.

En 2009 recibí el Premio Nacional de Cultura. También tuve una mención en Angelmó, Puerto Montt. Poseo obras de colección en Compañía manufacturera de Papeles y Cartones; Estudios judiciales Chile; Colegio de Abogados de Córdoba, Argentina; y Nestlé, Suiza.

En términos generales, pienso que lo más importante de toda biografía es definir qué es el arte para el propio artista. Y para mí es fundamentalmente calidad de vida.

Experiencia con Fundación Chilenter

En primer lugar, pienso que la idea es genial. Tomar un desecho tecnológico y transformarlo en objeto de arte es darle nueva vida a cosas inutilizables, y que esta vida, además, tenga contenido y belleza es una gran idea conceptual. Por eso, acepté la invitación de participar de la muestra, inmediatamente, sin sospechar lo difícil de la tarea emprendida. Después, supe más acerca de la labor de Fundación Chilenter y más contenta estuve de haber aceptado esta misión. Hay una mirada al futuro y a la limpieza del planeta, que pienso que es clave para los tiempos que estamos viviendo.

La obra: Para el norte, para el sur
Teresa Ortuzar-Para el Norte, para el Sur_edited

Al comienzo, cuando vi todos los materiales que tenía, lo primero que pensé fue que quería camuflarlos, que el espectador no supiera de qué materiales estaba hecha la obra, y que lo tecnológico no asomara su nariz. Y fue así como comencé a desarmar, corté los difusores hoja por hoja o aspa por aspa. Los abrí, después tomé los ventiladores y corté sus partes. Las teclas las usé de a una y el resto son cositas que ni se cómo se llaman, pero que me sirvieron bastante para armar la obra. Luego me pregunté sobre el contenido, ¿de qué quiero hablar? Y pensé en internet.

La primera palabra que se me vino a la cabeza fue “vuela; internet vuela” y por eso, los pájaros, dos incluso. Chile es largo y angosto, norte y sur. De ahí, el nombre para el norte y para el sur. Esa es la historia de cómo nació esta obra gracias a Chilenter.

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