14.04.2015

Totoy Zamudio: “Juan Francisco Cable”

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Totoy Zamudio

Nací en Santiago, región Metropolitana. Descubrí que era artista mientras estudiaba Ingeniería en acuicultura: estaba de cumpleaños y un amigo del alma me regaló unos óleos, unos pinceles y una tela. Nunca había pintado antes y en 1995 me fui a estudiar Arte, desde segundo año expuse regularmente, poco a poco logré instalar mi discurso plástico en la escena, vivía de la pintura, tenía todo un mundo personal y único, colorido y rebelde, cercano a los artistas del Art Brut, Matta y Picasso en los orígenes.

Me fui a Barcelona a estudiar un master en Animación digital 3D, en esta ciudad me quedé hasta 2003 buscando dar vida a los personajes que habitaban en mis cuadros.

Después de una búsqueda de mi identidad haciendo el viaje a la inversa, siento que mi trabajo tiene un sello distintivo que lo hace único y personal. En mis trabajos se puede apreciar que el acento está puesto en el mensaje de la obra, en su construcción, los personajes están felices, levitan, se mueven y reaccionan y se molestan de buena gana y siguen en eso para que los veas y te rías con ellos, pinto un mundo feliz y contento, luminoso y vibrante.

Me interesa pintar con niños, he trabajado con niños con Sida, con cáncer, en riesgo social, de jardines con y sin recursos, colegios de barrio y de la periferia, incluso un jardín le puso mi nombre a una de sus salas. Soy embajador de algunas marcas, algunas de lujo, cosa que nunca creí me sucedería.

Hoy gozo de esa libertad que da el saber que no me equivoqué en la decisión que tomé y que estudiar Arte era lo que tenía que hacer… soy feliz.

Mis trabajos han estado en espacios públicos, en el Apumanque, estacionamientos del mall Plaza Egaña, varios bancos de plaza intervenidos, las latas de Canada Dry, un dispensador de tabletas de sucralosa de Iansa. Esto permite que la gente reconozca mi trabajo.

Actualmente estoy trabajando en unas obras que serán expuestas en Valparaíso, La Serena, Santiago y Tokio.

Experiencia con Fundación Chilenter

Fui invitado por el ex director Sociocultural de la Presidencia a participar de este proyecto, él me contó de Chilenter, de la gran labor que realizan y del efecto en las comunidades. También me contó del efecto devastador de los desechos de computadores y de su idea de convocar a artistas a realizar obras con esos desechos. Fue una sorpresa que me invitara a participar, porque no soy escultor, soy pintor y mis obras no son volumétricas.

Después me contactaron desde la Chilenter varias veces… no soy muy bueno yendo a buscar materiales, me da lata… me demore en ir a elegir. Una vez que tuve los materiales, la caja estuvo mucho tiempo ahí… se acercaba la fecha de entrega… me daba susto equivocarme, no sabía cómo pegarlas, ni como montarlas, tenía claro que quería hacer un robot, no sabía cómo, así que contacté a Ulises Soto, escultor y ex alumno de la UDD, para que me ayudara. Me fui a Rancagua a su galpón y ahí armamos a Juan Francisco Cable, fue un placer contar con su ayuda y dejo testimonio de su generosidad y calidez.

Agradezco por la invitación a participar, por confiar en mí como artista, y abrir la Moneda para el arte y la experimentación con distintos materiales.


La obra: Juan Francisco Cable
Totoy Zamudio-Juan Francisco Cable_edited
Le puse ese nombre porque le da identidad, él quiere tener identidad, personalidad, es un robot algo elocuente, no es muy alto, su misión es proteger a los humanos de la invasión alienígena y de los virus de segundo orden. Proviene de una familia acomodada y fue a un colegio de elite, de política sabe muy poco pero eso no es un impedimento para cumplir con su agenda númerica. Desprovisto de la energía que necesita se quedó en esa posición de hibernación hace algún tiempo, sólo mueve un poco las muñecas y los ojos.

Juan Francisco Cable es una parodia de los robots de mi generación, y me reconozco profundamente en él, en ese humor absurdo y estúpido, ese fetichismo por la sonrisa y lo inconexo. Él quiere ser más que un robot, más que un simple manojo de circuitos y electrones, ¿es posible todo esto? Puede que tenga vida y nunca lo sepamos, yo lo vi moverse una vez y hacer el paso para atrás de Michael.

Fue un placer construirlo, necesitó horas de contemplación, no realicé bosquejos pero sí tenía una idea de montaje en plano. Pinté unos pantalones para que fuera un robot muy elegante, estaba feliz Juan Francisco con sus pantalones plateados y yo estaba feliz porque mi amigo estaba feliz. ¿De eso se trata, no?

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